Oruga procesionaria: por qué es peligrosa, síntomas y qué hacer si hay contacto

Oruga procesionaria: por qué es peligrosa, síntomas y qué hacer si hay contacto

El final del invierno se acerca y en nuestros parques y jardines aparecen los primeros ejemplares de oruga procesionaria, un tipo de larga que es peligrosa (te explicamos por qué) y de la que debemos cuidarnos conociendo sus síntomas y qué hacer si hay contacto con ella. Y es que puede generarnos problemas muy serios.

 

Oruga procesionaria: qué es y dónde se encuentra

La oruga procesionaria u oruga del pino es una larva de polilla que suele hacer su nido en las ramas altas de los pinos, abetos y cedros. Unas bolsas sedosas blancas que llaman poderosamente nuestra atención y donde pueden desarrollarse miles de ejemplares.

Se trata de un insecto muy abundante en los países mediterráneos, especialmente en España donde se han convertido en una plaga forestal. 

Su nombre se debe a que, en su fase de orugas, se desplazan por el suelo en largas filas indias, formando una especie de procesión. De hecho, es frecuente encontrarlas atravesando los caminos de los bosques, parques y jardines donde se desarrollan.  Una estampa que hasta hace unos años era frecuente en los meses de marzo y abril; pero que en los últimos años se ha adelantado a finales de enero y principios del mes de febrero. Este adelanto se debe al cambio climático, que ha suavizado las temperaturas invernales acelerando el desarrollo de las orugas y su ciclo vital.

 

Oruga procesionaria: por qué es peligrosa, síntomas y qué hacer si hay contacto
Nido de orugas procesionarias

Oruga procesionaria: por qué es peligrosa

En Desa Aplicaciones sabemos lo peligrosa que puede llegar a ser la oruga procesionaria, tanto para personas como para animales, de ahí que hayamos seleccionado las principales razones por las que debemos estar alerta ante su presencia. Son las siguientes:

  1. La principal amenaza de la oruga son sus pelos urticantes, llamados también tricomas. Unas vellosidades que contienen una toxina llamada thaumatopina, que puede provocar una amplia gama de reacciones anafilácticas, desde escozor hasta la muerte. Las posibilidades de entrar en contacto con estos pelos es muy amplia ya que cada oruga cuenta con unos 500.000 unidades cubriendo su cuerpo. Estos pelos le sirven como elemento de defensa. De ahí que cuando un individuo se siente amenazado los expulsa al aire como si se tratara de dardos, por lo que si siquiera hace falta tocar directamente a la procesionaria para estar en peligro.
  2. Cuando la oruga ha concluido su desarrollo y el clima es favorable, baja del árbol para enterrarse. En este proceso puede perder pelos que deja desperdigados por el suelo. Este hecho multiplica las posibilidades de que entremos en contacto con alguno de ellos y tengamos algún tipo de reacción. Por ello debemos evitar frecuentar las zonas en las que se encuentren los nidos de procesionarias o hayamos visto ejemplares de las mismas en movimiento.

 

Síntomas más habituales en personas (piel, ojos, vías respiratorias)

Cuando una persona entra en contacto con los pelos de una oruga procesionaria o bien los inhala suele desarrollar una reacción alérgica que puede ser desde grave a muy grave. Los casos más habituales son los siguientes:

  1. Reacciones de la piel. El pelo de la oruga procesionaria puede causar dermatitis, urticarias, un picor intenso e incluso inflamación .
  2. Problemas oculares. En este caso, los pelos pueden incrustarse en la córnea, provocando conjuntivitis, inflamación severa y sensibilidad a la luz.
  3. Complicaciones en las vías respiratorias. Se trata de la consecuencia más grave de los tres supuestos. En este caso el problema deriva de la inhalación de los pelos de la oruga y puede irritar la garganta, la nariz y los oídos, causando problemas respiratorios serios.

 

Qué hacer en caso de contacto con la oruga procesionaria

Aunque lo más recomendable es evitar el contacto con las orugas procesionarias, sus nidos y los árboles que las albergan; en caso de que e en contacto con alguna de ellas lo mejor es:

  1. Lavar la zona afectada con agua y jabón suave sin frotar. 
  2. Aplicar frío para aliviar el picor y evitar rascarse para evitar que el pelo se incruste en la piel.
  3. En caso de que tengamos fiebre, dificultad respiratoria, inflamación; buscar atención médica. Esto también es aplicable en caso de que el contacto haya afectado a los ojos o la boca.

 

Riesgo extremo para perros y cómo actuar con urgencia

En caso de que nuestro perro sea quien ha entrado en contacto con una procesionaria debemos actuar de urgencia, pues el desenlace puede ser mortal. Así lo que te recomendamos desde Desa Aplicaciones es:

  1. Acudir al veterinario de manera inmediata. 
  2. Lavar con agua a presión la zona afectada para barrer los pelos. Como en el caso anterior donde hablábamos de las personas, no debemos frotar, pues podríamos incrustar los pelos mucho más.
  3. Evitar que se rasque, especialmente la cara o los ojos.
  4. No dar nada sin contar con el criterio profesional. El veterinario será quien decida si necesita corticoides, antihistamínicos o incluso epinefrina.

 

En cualquier caso, recuerda que la mejor medida contra las orugas procesionarias es evitarlas. Trata de no acercarte a zonas en las que veas nidos y ni se te ocurra aproximarte a ninguna de ellas, bajo ningún concepto.